sábado, 27 de octubre de 2012

El libro de Uribe

Relatos de un controvertido líder histórico

Desde hacía tiempos no me tocaba hacer fila en la casa para empezar a leer un libro. Lo normal ha sido siempre que la obra recién adquirida pase inadvertida para los demás miembros de la familia. Si acaso, que alguno me pregunte si puede leerla después. Pero con No hay causa perdida, de Álvaro Uribe Vélez, tuve que esperar hasta la media noche para comenzar a leer, porque hasta bien tarde el libro tuvo muy concentrada a mi furibista compañera de viaje por la vida.

Cuando ya por fin alcancé a colmar mis primeras expectativas de lector, experimenté el gusto de encontrarme con unos relatos que hacen espabilar y permanecer en vigilia. No se si porque el personaje, archiconocido, se vuelve más cercano con sus escritos, o si porque todo cuanto narra e interpreta está muy fresco todavía en la memoria, o porque, sin despojarse de su tono polémico habitual, se revela como testigo y actor de la historia desde una cierta distancia crítica, desde una lejanía reposada y sin la vehemencia no pocas veces desapacible que lo ha distinguido como líder y gobernante a lo largo de su vida.

Este es un Uribe más sereno, el que habríamos preferido ver y escuchar durante sus ocho años de mandato y en los primeros años de retiro. Es una obra escrita con sencillez, con pulcritud y con la coherencia que debe subrayarse en las apariciones de Uribe ante los diversos medios periodísticos: Compartámoslo o no, todo lo que dice tiene lógica, tiene unidad, es consecuente. Puede haber expresidentes cuyas memorias serían irrelevantes, debido a su paso sin pena ni gloria por Palacio. Son pocos. La mayoría deja la firme sensación de que todavía tienen muchísimo más que decirnos a los ciudadanos. Unos prefieren mantener una actitud reservada y discreta. Otros no aguantan ese voto virtual de silencio y persisten en su presencia en el escenario de las discusiones.

El caso de Álvaro Uribe es todo un espectáculo. Este libro es un retrato muy elocuente de uno de los protagonistas más sobresalientes de toda la historia política nacional: Unos lo admiran casi hasta el fanatismo y otros lo aborrecen con saña. Por mi parte, siempre, desde cuando lo conocí hace años en la Universidad y poco después en su condición de actor disidente de la política antioqueña, he tenido la plena certidumbre de que es, ante todo, un hombre ejemplar por su entereza de carácter, por su valor civil y por su pasión por el poder. Nunca he sido uribista. Pero menos he sido antiuribista. El difícil justo medio. Esta aclaración he debido expresarla en no pocas ocasiones, en defensa de mi independencia como periodista aficionado a la política.

Leer este libro es confirmar que Uribe, en definitiva, merece un puesto preeminente en la historia, sin que al decirlo tenga por qué estar implícita o explícita una calificación o una descalificación de su vida y su obra. Él es muy él, en su dura y pertinaz autenticidad. Y ojalá se convenza de que, para los buenos lectores, es mil veces preferible leerlo en el tono de un libro reposado que saber de sus airados y pasajeros trinos telegráficos en tuiter. ¡Es absurdo presumir que un carácter como el de Uribe pueda estrecharse en 140 caracteres!



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